martes, 19 de noviembre de 2013

W. B. YEATS, 1

Leer a Yeats en castellano no tiene ninguna dificultad. Existen multitud de traducciones y antologías, y aunque la Poesía reunida que publicó Pre-Textos en 2010 está agotada, es muy fácil encontrar el ejemplar en las bibliotecas.

Igualmente sencillo es hallar información sobre él en Internet, así que os dejo ese entretenimiento a vosotros. Sólo os enlazado un breve trabajo del profesor Barbeito Varela en el que se ocupa del papel de la leyenda y los sueños en la poesía del irlandés. 

Y ahora uno de los poemas más emblemáticos y conocidos de W. B. Yeats, Navegando hacia Bizancio, y cuya primera frase os sonará inmediatamente porque Cormac McCarthy la utilizó para titular una de sus novelas que, posteriormente, los Cohen llevaron al cine.


I

Aquel no es un país para viejos. Los jóvenes
unos en brazos de otros, pájaros en los árboles
–esas generaciones moribundas– cantando,
cascadas de salmones y mares de caballa,
aves, peces o carne celebran en verano
cuanto ha sido engendrado, nace y muere.
Sujetos a esa música sensual todos descuidan
los monumentos de la mente inmarchitable.



II

Cosa indigna es un viejo, un abrigo andrajoso
montado en una estaca, excepto cuando el alma
bate palmas y canta, y canta con más fuerza
por cada desgarrón de su mortal vestido,
pues no hay escuela para el canto, sólo estudiar
los monumentos de su propia magnificencia.
Y por ello he cruzado los mares y venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.



III

Oh sabios congregados en el fuego divino
tal figuras murales en un mosaico de oro.
Venid a mí del fuego, girando en la espiral,
para ser los maestros de canto de mi alma.
Purgad mi corazón; enfermo de deseo
y uncido a un animal agonizante,
no recuerda quién es; y encomendadme
al artificio de la eternidad.



IV

Fuera de la naturaleza no tomaré mi forma
corpórea de ningún objeto natural
sino de aquellas formas que los orfebres griegos
crean forjando el oro y en oro recubriéndolas
a fin de prevenir la modorra imperial;
o ponen a cantar en un árbol dorado
ante las damas y señores de Bizancio

los hechos que pasaron, pasan o pasarán.

                                 
                                          La traducción es de Jordi Doce.


PS: Tenéis alguna entrada anterior sobre Yeats en este mismo blog.

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